El año pasado, un manga japonés se propagó como un virus en las redes sociales, no solo causando pánico entre la población, sino también afectando al mercado turístico de Hong Kong y Taiwán. La obra de ficción “El futuro que veo” fue originalmente solo una historia creada por el dibujante Ryo Tatsuki basada en un sueño, pero debido a la expansión de Internet y la promoción de estudiosos de la metafísica, se ha convertido en una tormenta de rumores que sacudió la industria. Detrás de esta crisis está el dilema colectivo al que debemos enfrentarnos en la era de la información.
Cómo los rumores de “El futuro que veo” pasaron de ser cómics a realidad
La trama del manga sobre un fuerte terremoto y tsunami el 5 de julio de 2025 evolucionó rápidamente hacia un verdadero pánico social tras difundirse ampliamente en Internet. La promoción de un conocido maestro de feng shui en Hong Kong ha vuelto a intensificar la difusión de rumores, y la ansiedad de la población ha aumentado en lugar de disminuir. Según informes de los medios japoneses, esta oleada de rumores se ha extendido ampliamente en Hong Kong, casi alcanzando el nivel de “todo el mundo lo sabe”, y se ha extendido aún más a Taiwán a través de plataformas sociales, con un impacto muy superior a la imaginación original de las obras de ficción.
Como resultado, muchas personas en Hong Kong y Taiwán han cambiado sus planes de itinerario y han optado por reembolsar los billetes, reprogramar o cancelar sus viajes a Japón por completo. Estas decisiones aparentemente personales tienen un impacto considerable en todo el panorama turístico asiático. Greater Bay Airlines incluso anunció que ajustaría sus vuelos y reduciría el número de vuelos directos entre Sendai y Tokushima en un margen considerable, lo que es suficiente para demostrar que el impacto causado por los rumores no es mentira. El representante de la aerolínea admitió que la decisión de ajuste se debió a la alta confianza de los pasajeros en la información online y, para evitar una caída continua del factor de carga, fue necesario tomar una decisión tan sacrificada.
La información en Internet se difunde y la confianza pública se desploma
Lo que resulta aún más estimulante es que los recientes datos de encuestas publicados por el Ministerio del Interior y Comunicaciones de Japón revelan las profundas raíces de esta crisis. La encuesta señaló que casi la mitad de los japoneses creen que la información que obtienen de Internet u otros canales es “correcta o probablemente correcta”, y aproximadamente una cuarta parte incluso remitirá esta información sin verificación. Este conjunto de datos muestra claramente que no es porque el público sea particularmente vulnerable a ser engañado, sino porque el sistema de defensa de la información de toda la sociedad ha fracasado colectivamente.
En esta oleada de rumores, la voz real parece débil. El propio Ryo Tatsuki emitió una declaración aclaratoria a los medios japoneses tras el incidente, enfatizando que “El futuro que veo” es puramente una obra de ficción basada en sueños, y instó al público a no sobreinterpretar el contenido del manga. El gobernador de la prefectura de Miyagi, Yoshihiro Murai, también afirmó sin rodeos que los rumores sobre las predicciones de desastres son “muy poco científicos” y señaló claramente que este rumor ha causado daños reales al turismo local. Sin embargo, incluso las aclaraciones formales de autores de manga y funcionarios locales parecen difíciles de revertir las creencias colectivas que se han formado entre el público.
La falta de alfabetización informativa es un caldo de cultivo de rumores
Desde la perspectiva del desarrollo humano, nuestra obsesión con la profecía tiene una larga historia. Ante un futuro incierto y el riesgo de desastres naturales, la gente suele buscar consuelo en la profecía y la adivinación, reflejando una sensación de inquietud e impotencia ante la realidad. Sobre esta base psicológica, culturas como la numerología y el misticismo del Feng Shui prosperaron, y la aparición de Internet aceleró enormemente la eficacia de la difusión de esta información.
El problema es que las historias ficticias se confunden con la realidad, lo que no solo causa caos en el orden social, sino que también puede provocar pérdidas reales a nivel industrial y económico. El incidente de “Future I See” es la prueba: aún no han ocurrido desastres naturales, los corazones de la gente han estado en caos, la confianza social se ha debilitado y el panorama turístico internacional ha fluctuado. Esta crisis pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la alfabetización en los medios públicos y la información de los medios. En la era de la explosión de la información, mejorar la capacidad de las personas para discernir información en línea y aprender a ser cautelosos con el habla en línea se ha convertido en una habilidad vital esencial para todos.
De la imaginación apocalíptica a la prevención científica de desastres
La historia nos recuerda que los rumores y el pánico suelen causar mayores costes sociales que los desastres reales. La forma más sensata de afrontar el riesgo de desastres naturales no es entregarse a profecías apocalípticas, sino centrarse en la prevención científica de desastres. La experiencia madura de Japón en el campo de la prevención de desastres sísmicos, los sistemas profesionales de alerta temprana y la elaboración de estándares de prevención de desastres son líneas de defensa realmente fiables.
“El futuro que veo” es como un espejo, reflejando la fragilidad de los corazones de las personas en el caos del apocalipsis. Ante una avalancha de información difícil de distinguir entre verdad y falsa, solo mejorando la alfabetización informacional podemos evitar el pánico innecesario y las pérdidas causadas por los rumores. Esta crisis del turismo asiático provocada por los cómics ficticios debería ser una oportunidad para reflexionar profundamente sobre la gobernanza de la sociedad de la información. Solo así podremos encontrar verdadera paz mental en un futuro incierto.
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Espejo mágico de cómic ficticio——«El futuro que veo» cómo desencadenar una crisis en el turismo asiático
El año pasado, un manga japonés se propagó como un virus en las redes sociales, no solo causando pánico entre la población, sino también afectando al mercado turístico de Hong Kong y Taiwán. La obra de ficción “El futuro que veo” fue originalmente solo una historia creada por el dibujante Ryo Tatsuki basada en un sueño, pero debido a la expansión de Internet y la promoción de estudiosos de la metafísica, se ha convertido en una tormenta de rumores que sacudió la industria. Detrás de esta crisis está el dilema colectivo al que debemos enfrentarnos en la era de la información.
Cómo los rumores de “El futuro que veo” pasaron de ser cómics a realidad
La trama del manga sobre un fuerte terremoto y tsunami el 5 de julio de 2025 evolucionó rápidamente hacia un verdadero pánico social tras difundirse ampliamente en Internet. La promoción de un conocido maestro de feng shui en Hong Kong ha vuelto a intensificar la difusión de rumores, y la ansiedad de la población ha aumentado en lugar de disminuir. Según informes de los medios japoneses, esta oleada de rumores se ha extendido ampliamente en Hong Kong, casi alcanzando el nivel de “todo el mundo lo sabe”, y se ha extendido aún más a Taiwán a través de plataformas sociales, con un impacto muy superior a la imaginación original de las obras de ficción.
Como resultado, muchas personas en Hong Kong y Taiwán han cambiado sus planes de itinerario y han optado por reembolsar los billetes, reprogramar o cancelar sus viajes a Japón por completo. Estas decisiones aparentemente personales tienen un impacto considerable en todo el panorama turístico asiático. Greater Bay Airlines incluso anunció que ajustaría sus vuelos y reduciría el número de vuelos directos entre Sendai y Tokushima en un margen considerable, lo que es suficiente para demostrar que el impacto causado por los rumores no es mentira. El representante de la aerolínea admitió que la decisión de ajuste se debió a la alta confianza de los pasajeros en la información online y, para evitar una caída continua del factor de carga, fue necesario tomar una decisión tan sacrificada.
La información en Internet se difunde y la confianza pública se desploma
Lo que resulta aún más estimulante es que los recientes datos de encuestas publicados por el Ministerio del Interior y Comunicaciones de Japón revelan las profundas raíces de esta crisis. La encuesta señaló que casi la mitad de los japoneses creen que la información que obtienen de Internet u otros canales es “correcta o probablemente correcta”, y aproximadamente una cuarta parte incluso remitirá esta información sin verificación. Este conjunto de datos muestra claramente que no es porque el público sea particularmente vulnerable a ser engañado, sino porque el sistema de defensa de la información de toda la sociedad ha fracasado colectivamente.
En esta oleada de rumores, la voz real parece débil. El propio Ryo Tatsuki emitió una declaración aclaratoria a los medios japoneses tras el incidente, enfatizando que “El futuro que veo” es puramente una obra de ficción basada en sueños, y instó al público a no sobreinterpretar el contenido del manga. El gobernador de la prefectura de Miyagi, Yoshihiro Murai, también afirmó sin rodeos que los rumores sobre las predicciones de desastres son “muy poco científicos” y señaló claramente que este rumor ha causado daños reales al turismo local. Sin embargo, incluso las aclaraciones formales de autores de manga y funcionarios locales parecen difíciles de revertir las creencias colectivas que se han formado entre el público.
La falta de alfabetización informativa es un caldo de cultivo de rumores
Desde la perspectiva del desarrollo humano, nuestra obsesión con la profecía tiene una larga historia. Ante un futuro incierto y el riesgo de desastres naturales, la gente suele buscar consuelo en la profecía y la adivinación, reflejando una sensación de inquietud e impotencia ante la realidad. Sobre esta base psicológica, culturas como la numerología y el misticismo del Feng Shui prosperaron, y la aparición de Internet aceleró enormemente la eficacia de la difusión de esta información.
El problema es que las historias ficticias se confunden con la realidad, lo que no solo causa caos en el orden social, sino que también puede provocar pérdidas reales a nivel industrial y económico. El incidente de “Future I See” es la prueba: aún no han ocurrido desastres naturales, los corazones de la gente han estado en caos, la confianza social se ha debilitado y el panorama turístico internacional ha fluctuado. Esta crisis pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la alfabetización en los medios públicos y la información de los medios. En la era de la explosión de la información, mejorar la capacidad de las personas para discernir información en línea y aprender a ser cautelosos con el habla en línea se ha convertido en una habilidad vital esencial para todos.
De la imaginación apocalíptica a la prevención científica de desastres
La historia nos recuerda que los rumores y el pánico suelen causar mayores costes sociales que los desastres reales. La forma más sensata de afrontar el riesgo de desastres naturales no es entregarse a profecías apocalípticas, sino centrarse en la prevención científica de desastres. La experiencia madura de Japón en el campo de la prevención de desastres sísmicos, los sistemas profesionales de alerta temprana y la elaboración de estándares de prevención de desastres son líneas de defensa realmente fiables.
“El futuro que veo” es como un espejo, reflejando la fragilidad de los corazones de las personas en el caos del apocalipsis. Ante una avalancha de información difícil de distinguir entre verdad y falsa, solo mejorando la alfabetización informacional podemos evitar el pánico innecesario y las pérdidas causadas por los rumores. Esta crisis del turismo asiático provocada por los cómics ficticios debería ser una oportunidad para reflexionar profundamente sobre la gobernanza de la sociedad de la información. Solo así podremos encontrar verdadera paz mental en un futuro incierto.