La fascia no es músculo. No es grasa. Y tampoco es líquido. Es una red de tejido conectivo vivo que envuelve cada músculo, cada órgano, cada nervio y cada articulación. Puede retener agua. Puede percibir la presión. Se comunica directamente con tu sistema nervioso. Cuando la fascia está bien hidratada, su matriz líquida se mantiene en estado gelatinoso. Deslizamiento en capas. Alta eficiencia en la transmisión de fuerzas. La respiración se vuelve profunda. El cuerpo se siente lo suficientemente seguro para moverse y relajarse. Cuando la fascia está deshidratada, el gel se espesa. Capas apiladas. La presión aumenta gradualmente. La señal se distorsiona. El sistema nervioso se mantiene en estado de protección. Entonces sentirás: • Tensión crónica • Dolor sin daño aparente • Respiración superficial • Apoyo emocional • Baja o inestable energía La fascia no responde a la fuerza. Responde a presiones suaves, contacto preciso, respiración y tiempo.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado