El precio del oro ha experimentado altibajos desde una onza hasta múltiples vueltas: dos exámenes de las leyes históricas

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Recientemente, en el mercado ha surgido un tema de gran interés: ¿los precios del oro seguirán subiendo sin parar? ¿La plata realmente necesita ponerse al día? La respuesta a estas preguntas quizás deba buscarse en la trayectoria histórica. No mirando las velas K, sino observando esas leyes del mercado que han ocurrido y sido verificadas una y otra vez.

El banco central compra, los súper ricos adelantan sus movimientos

Primero, echemos un vistazo a unos datos llamativos. En el ranking mundial de reservas de oro de los bancos centrales, Estados Unidos ocupa el primer lugar con 8133 toneladas (que representan el 75% de sus reservas en divisas), seguido por Alemania con 3350 toneladas. China tiene actualmente unas reservas de aproximadamente 2304 toneladas, en sexto lugar.

Un fenómeno interesante es que los bancos centrales de todos los países continúan aumentando sus reservas de oro, el capital privado también está acelerando su entrada, y los súper ricos a nivel global están adelantando sus movimientos. Esto parece una especie de consenso silencioso: todos están pagando por adelantado en previsión de lo peor. Desde tensiones geopolíticas, inestabilidad en los tipos de cambio, hasta la tendencia de desdolarización acelerada, estas variables están impulsando a diferentes tipos de capital en la misma dirección.

Pero este fenómeno en sí mismo, precisamente revela un problema profundo del mercado: cuando todos ven con optimismo la misma cosa, suele ser el momento en que el riesgo se acumula más rápidamente.

La historia se repite: ¿por qué las dos grandes subidas terminan con fuertes correcciones?

Al revisar los precios de los metales preciosos en los últimos medio siglo, encontramos dos ciclos particularmente clave.

El primero ocurrió entre 1979 y 1980. En ese momento, el escenario mundial era muy caótico: crisis petrolera, inflación galopante, conflictos geopolíticos que se sucedían uno tras otro, y la confianza en las monedas en constante depreciación. ¿Qué pasó? El oro subió rápidamente de 200 dólares a 850 dólares, cuadruplicándose en un año. La plata, por su parte, pasó de 6 dólares a 50 dólares. Parecía una señal de que se inauguraba un “nuevo orden”.

Pero, apenas dos meses después, el oro se redujo a la mitad, y la plata perdió dos tercios de su valor. Lo que siguió fue un período de silencio de 20 años: estancamiento, caída lenta, agotamiento del entusiasmo por la inversión, un proceso que casi destruyó toda confianza.

El segundo ciclo ocurrió entre 2010 y 2011. Tras la crisis financiera global, los bancos centrales de todos los países comenzaron a imprimir dinero de manera descontrolada. El oro subió de 1000 dólares a 1921 dólares, y la plata volvió a acercarse a los 50 dólares. La historia se repite casi exactamente: lógica de subida familiar, y un final conocido: el oro retrocedió un 45%, y la plata cayó hasta un 70%. En los años siguientes, el mercado quedó atrapado en una caída en sombra y consolidación, con altibajos.

¿Y qué tienen en común estos dos ciclos? Ambos ocurrieron bajo una lógica sólida, aparentemente irrefutable: inflación descontrolada, exceso de liquidez, riesgos geopolíticos—la lógica siempre fue válida, pero el momento fue implacable.

La ley de mercado: cuanto mayor la subida, mayor la corrección

De estos dos ciclos, se puede extraer una regla que se ha comprobado una y otra vez en el mercado: cuanto más fuerte sube, más intensa será la corrección posterior.

Esto ya es una ley física del mercado. La subida de cuatro veces en 1979-1980 provocó una caída en dos meses, y la subida casi duplicada en 2010-2011 llevó a retrocesos profundos del 45%-70%. La regularidad es tan fuerte que podemos decir que los picos históricos del oro suelen ser los puntos donde se acumulan los mayores riesgos.

Y ahora, la tendencia del precio del oro ya ha comenzado a superar claramente los rangos históricos de volatilidad. La plata, aún más, muestra un comportamiento extremo: tras incorporar narrativas como la “demanda de la industria de IA”, su precio ha subido con más fuerza. ¿Qué significa esto? Que, una vez que comience la corrección, la caída podría ser mucho mayor de lo que el mercado espera.

El precio actual parece más una “valoración anticipada”

Aquí hay un punto que merece reflexión: el precio actual del oro puede ser más una valoración anticipada del mercado para un “mal escenario” en 2027 o más allá, que un precio basado en los fundamentos actuales.

Esto no es una lógica de trading tradicional, sino una valoración basada en expectativas. Los bancos centrales, gestores de patrimonio, súper ricos—todos estos participantes están haciendo lo mismo: usando el precio actual para cubrir los costos de protección ante los peores escenarios posibles que puedan ocurrir en el futuro. Aunque esta conducta tiene su lógica, también implica que el riesgo ya está muy incorporado en los precios.

Si estas expectativas no se cumplen o se retrasan, vendrá una corrección en sentido contrario. Y en ese momento, la velocidad de la caída sorprenderá a todos los inversores que compraron en los máximos.

Cómo deben actuar los inversores comunes

Antes de dar consejos, una frase clara: no hagas apuestas.

Nadie sabe exactamente dónde está el techo del oro. Apostar a ciegas con todo el capital, en esencia, es desafiar las leyes históricas con dinero real—y la historia ya ha dado respuestas claras en dos ocasiones.

El retroceso promedio del oro suele ser superior al 30%, y la plata puede caer fácilmente un 50% o más. Los precios actuales del oro y la plata ya están lejos de las zonas cómodas de la historia.

La verdadera estrategia no es “apostar a que subirá”, sino:

  • Reconocer el riesgo: entender la relación positiva entre la magnitud de la subida y la intensidad de la corrección
  • Asignar racionalmente: si participas, hazlo solo como parte de la protección patrimonial, no como fuente principal de ganancias
  • Controlar la proporción: mejor perder la oportunidad de subir que arriesgarse a riesgos extremos
  • Revisar continuamente: evaluar tus posiciones periódicamente, no comprar y olvidar

La última enseñanza

El mercado nunca le debe nada a nadie en cuanto a subidas. Pero sí, en los momentos en que la mayoría está demasiado confiada, realiza una corrección profunda para poner a prueba la preparación real de los participantes.

La historia no se repite exactamente, pero suele rimar en lugares similares. Los aumentos del oro, la recuperación de la plata, estos aparentes grandes escenarios, en realidad esconden riesgos que se acumulan silenciosamente. Las leyes que parecen invencibles, a menudo son las más frágiles en su momento.

Recuerda esto: cuanto mayor sea la subida de un activo, más profunda será la herida en la corrección. No es pesimismo, es la realidad que el mercado nos enseña.

Esto es solo un análisis de observaciones del mercado y leyes históricas, no constituye ningún consejo de inversión. La percepción del riesgo y la decisión racional son lecciones imprescindibles antes de participar en cualquier operación.

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