Cuando no puedas más, piensa en estas tres formas de vivir de los antiguos:
1. Fingir ser tonto, es una táctica avanzada La historia del emperador Xuanzong de la dinastía Tang, Li Chen, es la más interesante. Antes de ascender al trono, fue considerado un tonto durante más de treinta años—los eunucos deliberadamente lo apoyaron como emperador solo porque él “es fácil de controlar”. Él aguantó, actuó como si fuera tonto. Cuando otros se burlaban de su ingenuidad, aceptaba todo; cuando otros lo ignoraban, disfrutaba de la tranquilidad. Hasta que se sentó en el trono, ese “tonto” cambió de cara de la noche a la mañana, y limpió a los eunucos corruptos por completo. La lección para las personas comunes: cuando eres débil y te menosprecian, no te apresures a demostrar quién eres. Oculta tus ambiciones, guarda tus habilidades, e incluso actúa como si no fueras muy capaz. Esto no es rendirse, sino dejar tiempo para crecer en silencio. Cuando tus oponentes se relajen por completo, esa será tu oportunidad.
2. Retroceder, para ver claramente el campo de batalla El primer ministro de la dinastía Tang, Li Mi, era muy inteligente. Cada vez que en la corte dos facciones luchaban con ferocidad, él renunciaba voluntariamente y se retiraba a las montañas a leer. Otros se burlaban de su cobardía, pero él sonreía sin decir nada. Años después, esas facciones que luchaban hasta desgastarse mutuamente colapsaron, y el primer emperador que pensó en él fue precisamente ese “foráneo”. Cuando regresó, estabilizó la situación en la corte. La lección para las personas comunes: cuando en la oficina varias facciones luchan por tu vida, no te apresures a escoger bando. Da un paso atrás proactivamente y deja que ellos peleen primero. Tu valor no está en ser la víctima de nadie, sino en ser la única persona calificada para actuar cuando necesiten un árbitro.
3. El problema, una escalera que te da el cielo Durante la época del emperador Tang Dezong, nadie quería encargarse del transporte de grano por agua, porque de cada diez barcos que transportaban comida, ocho se dañaban en el camino. La ciudad de Chang’an estaba a punto de quedarse sin comida. Todos evitaban ese desastre, solo Liu Yan se ofreció para aceptar esa “tarea imposible”. Él reformó el método de transporte de grano, no solo resolvió el problema de la alimentación, sino que también, controlando el transporte, dominó los hilos de la economía del país, convirtiéndose en alguien indispensable para el emperador. La lección para las personas comunes: no huyas de los problemas que tus colegas y jefes están quejándose. Enfréntalos, resuélvelos, y serás la única persona capaz de solucionar esa situación. La mayor oportunidad en el trabajo suele estar escondida en los problemas que nadie quiere tocar.
En definitiva, en los momentos bajos de la vida: • Cuando debas fingir ser tonto, hazlo, no te esfuerces en aparentar fuerza • Cuando debas retroceder, hazlo, no te esfuerces en resistir • Cuando debas aceptar un problema difícil, hazlo, no temas a los problemas
Cada respiración que tomas ahora, cada paso que das hacia atrás, cada desastre que aceptas, son caminos que estás allanando para tu futuro. La vida aún es larga, y nosotros seguiremos caminando.
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Cuando no puedas más, piensa en estas tres formas de vivir de los antiguos:
1. Fingir ser tonto, es una táctica avanzada
La historia del emperador Xuanzong de la dinastía Tang, Li Chen, es la más interesante. Antes de ascender al trono, fue considerado un tonto durante más de treinta años—los eunucos deliberadamente lo apoyaron como emperador solo porque él “es fácil de controlar”. Él aguantó, actuó como si fuera tonto. Cuando otros se burlaban de su ingenuidad, aceptaba todo; cuando otros lo ignoraban, disfrutaba de la tranquilidad. Hasta que se sentó en el trono, ese “tonto” cambió de cara de la noche a la mañana, y limpió a los eunucos corruptos por completo. La lección para las personas comunes: cuando eres débil y te menosprecian, no te apresures a demostrar quién eres. Oculta tus ambiciones, guarda tus habilidades, e incluso actúa como si no fueras muy capaz. Esto no es rendirse, sino dejar tiempo para crecer en silencio. Cuando tus oponentes se relajen por completo, esa será tu oportunidad.
2. Retroceder, para ver claramente el campo de batalla
El primer ministro de la dinastía Tang, Li Mi, era muy inteligente. Cada vez que en la corte dos facciones luchaban con ferocidad, él renunciaba voluntariamente y se retiraba a las montañas a leer. Otros se burlaban de su cobardía, pero él sonreía sin decir nada. Años después, esas facciones que luchaban hasta desgastarse mutuamente colapsaron, y el primer emperador que pensó en él fue precisamente ese “foráneo”. Cuando regresó, estabilizó la situación en la corte. La lección para las personas comunes: cuando en la oficina varias facciones luchan por tu vida, no te apresures a escoger bando. Da un paso atrás proactivamente y deja que ellos peleen primero. Tu valor no está en ser la víctima de nadie, sino en ser la única persona calificada para actuar cuando necesiten un árbitro.
3. El problema, una escalera que te da el cielo
Durante la época del emperador Tang Dezong, nadie quería encargarse del transporte de grano por agua, porque de cada diez barcos que transportaban comida, ocho se dañaban en el camino. La ciudad de Chang’an estaba a punto de quedarse sin comida. Todos evitaban ese desastre, solo Liu Yan se ofreció para aceptar esa “tarea imposible”. Él reformó el método de transporte de grano, no solo resolvió el problema de la alimentación, sino que también, controlando el transporte, dominó los hilos de la economía del país, convirtiéndose en alguien indispensable para el emperador. La lección para las personas comunes: no huyas de los problemas que tus colegas y jefes están quejándose. Enfréntalos, resuélvelos, y serás la única persona capaz de solucionar esa situación. La mayor oportunidad en el trabajo suele estar escondida en los problemas que nadie quiere tocar.
En definitiva, en los momentos bajos de la vida:
• Cuando debas fingir ser tonto, hazlo, no te esfuerces en aparentar fuerza
• Cuando debas retroceder, hazlo, no te esfuerces en resistir
• Cuando debas aceptar un problema difícil, hazlo, no temas a los problemas
Cada respiración que tomas ahora, cada paso que das hacia atrás, cada desastre que aceptas, son caminos que estás allanando para tu futuro. La vida aún es larga, y nosotros seguiremos caminando.