El miedo del mercado a que la inteligencia artificial transforme el software ha creado vientos en contra significativos en todo el sector. Figma, que salió a bolsa en el verano de 2025, se ha convertido en una víctima principal de este pesimismo, con sus acciones bajando más del 75% desde su máximo histórico. Sin embargo, esta venta masiva podría representar la error más evidente del mercado en este momento—una que los inversores astutos están subestimando la oportunidad de corrección que hay dentro.
Cuando las acciones de una empresa exitosa caen tan drásticamente, a menudo no indican debilidad sino una reacción exagerada del mercado. La pregunta que vale la pena hacerse es si los inversores están subestimando injustamente el verdadero valor de Figma.
El sector del software bajo asedio
Los problemas de Figma no son únicos. Casi todas las empresas de software enfrentan vientos en contra similares mientras Wall Street lidia con preocupaciones de que la inteligencia artificial podría hacer que muchas aplicaciones de software tradicionales queden obsoletas. La narrativa se ha vuelto omnipresente: la IA va a interrumpir, reemplazar y alterar fundamentalmente el panorama del software.
Sin embargo, la historia sugiere que esta ansiedad puede ser prematura. Durante la burbuja de internet de finales de los 90, circulaban predicciones similares de fin del mundo—pero la infraestructura tecnológica establecida no desapareció de la noche a la mañana. El sentimiento actual del mercado generalmente avanza años por delante del impacto real de una tecnología en el mundo real. Las empresas de software con bases de usuarios arraigadas tienden a persistir más tiempo de lo que los mercados impulsados por el miedo suponen.
La posición de Figma desafía aún más esta tesis de disrupción. La plataforma en sí está integrada con IA, permitiendo a los usuarios aprovechar aplicaciones de terceros como ChatGPT de OpenAI dentro de su ecosistema. En lugar de verse amenazada por la IA, Figma está evolucionando como una herramienta nativa de IA, permitiendo a diseñadores y equipos de producto colaborar en interfaces digitales con una eficiencia sin precedentes gracias a su tecnología multijugador. La compañía no está luchando contra la disrupción tecnológica—la está adoptando activamente.
Examinando los fundamentos detrás de la valoración
Quita el sentimiento del mercado, y la trayectoria financiera de Figma cuenta una historia convincente. La compañía se acerca a los 1,000 millones de dólares en ingresos en los últimos doce meses y los analistas proyectan un avance a casi 1,3 mil millones en 2026, seguido de más de 1,5 mil millones en 2027. Esto representa un crecimiento de aproximadamente el 50% en ingresos en un período de dos años.
Quizás lo más impresionante es la tasa de retención de ingresos de Figma del 131%, demostrando que los clientes existentes aumentan consistentemente su gasto con el tiempo. Esta métrica indica una verdadera adhesión—los usuarios no solo adoptan Figma, sino que profundizan su compromiso. Además, la compañía ya convierte más del 25% de las ventas en flujo de caja libre, demostrando rentabilidad junto con crecimiento.
La caída de las acciones ha comprimido las valoraciones de manera drástica. Con un ratio precio-ventas de 14, Figma cotiza a un múltiplo atractivo para un negocio que logra un crecimiento del 50% y genera un flujo de caja libre sustancial. Cumplir con las estimaciones de crecimiento de Wall Street en los próximos dos años, manteniendo los múltiplos de valoración actuales, probablemente ofrecería retornos que superan al índice del mercado en general.
Pero hay un potencial adicional de alza incorporado. Si—o más bien cuando—el sentimiento del mercado cambie y deje de lado el pesimismo generalizado sobre las acciones de software, los múltiplos de valoración de Figma podrían expandirse significativamente. La combinación de entrega de crecimiento y recuperación del sentimiento podría generar retornos desproporcionados desde los niveles actuales.
El verdadero riesgo de subestimar el crecimiento
El error principal que cometen muchos inversores es subestimar qué tan rápido pueden revertirse las percepciones una vez que el crecimiento se vuelve innegable. El camino a corto plazo de Figma es relativamente claro: entregar el crecimiento proyectado mientras el mercado sigue distraído por la ansiedad de la IA. Cuando esas cifras se materialicen, y la compañía siga demostrando resiliencia, la atención de los inversores probablemente cambiará.
Considera el precedente histórico: los inversores que inicialmente apostaron por Netflix o Nvidia durante períodos de escepticismo intenso—diciembre de 2004 y abril de 2005 respectivamente—habrían obtenido retornos de miles de veces si mantuvieron la convicción a través de los ciclos del mercado. El hilo común no era que estas empresas fueran perfectas; era que el mercado subestimaba sus trayectorias.
Figma quizás no entregue retornos del nivel de Netflix, pero los ingredientes para un rendimiento sobresaliente están presentes: una posición de mercado defendible, un crecimiento predecible, una mejora en la economía unitaria y—lo más importante—una valoración de mercado deprimida. El dolor de las recientes caídas ha creado una oportunidad, pero muchos inversores siguen subestimando lo que representa este momento.
Mirando hacia 2026 y más allá
A medida que 2026 se despliega, el destino del sector del software puede depender de si la narrativa de disrupción de la IA evoluciona o persiste. El propio rendimiento de Figma será un caso de prueba. Si la compañía cumple con las proyecciones de crecimiento mientras mantiene la rentabilidad, desafía la tesis bajista del mercado. Eso podría desencadenar una reevaluación más amplia de las valoraciones y el sentimiento en el sector del software.
La razón para no subestimar a Figma se basa en una lógica sencilla: la compañía tiene los fundamentos, la tasa de crecimiento y la alineación de valoración que, históricamente, preceden movimientos significativos en las acciones. Si el mercado reconoce o no esta oportunidad en 2026, aún no está claro, pero estar en el lado correcto de esta inflexión podría resultar muy gratificante para inversores pacientes.
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Por qué Wall Street está subestimando a Figma en 2026
El miedo del mercado a que la inteligencia artificial transforme el software ha creado vientos en contra significativos en todo el sector. Figma, que salió a bolsa en el verano de 2025, se ha convertido en una víctima principal de este pesimismo, con sus acciones bajando más del 75% desde su máximo histórico. Sin embargo, esta venta masiva podría representar la error más evidente del mercado en este momento—una que los inversores astutos están subestimando la oportunidad de corrección que hay dentro.
Cuando las acciones de una empresa exitosa caen tan drásticamente, a menudo no indican debilidad sino una reacción exagerada del mercado. La pregunta que vale la pena hacerse es si los inversores están subestimando injustamente el verdadero valor de Figma.
El sector del software bajo asedio
Los problemas de Figma no son únicos. Casi todas las empresas de software enfrentan vientos en contra similares mientras Wall Street lidia con preocupaciones de que la inteligencia artificial podría hacer que muchas aplicaciones de software tradicionales queden obsoletas. La narrativa se ha vuelto omnipresente: la IA va a interrumpir, reemplazar y alterar fundamentalmente el panorama del software.
Sin embargo, la historia sugiere que esta ansiedad puede ser prematura. Durante la burbuja de internet de finales de los 90, circulaban predicciones similares de fin del mundo—pero la infraestructura tecnológica establecida no desapareció de la noche a la mañana. El sentimiento actual del mercado generalmente avanza años por delante del impacto real de una tecnología en el mundo real. Las empresas de software con bases de usuarios arraigadas tienden a persistir más tiempo de lo que los mercados impulsados por el miedo suponen.
La posición de Figma desafía aún más esta tesis de disrupción. La plataforma en sí está integrada con IA, permitiendo a los usuarios aprovechar aplicaciones de terceros como ChatGPT de OpenAI dentro de su ecosistema. En lugar de verse amenazada por la IA, Figma está evolucionando como una herramienta nativa de IA, permitiendo a diseñadores y equipos de producto colaborar en interfaces digitales con una eficiencia sin precedentes gracias a su tecnología multijugador. La compañía no está luchando contra la disrupción tecnológica—la está adoptando activamente.
Examinando los fundamentos detrás de la valoración
Quita el sentimiento del mercado, y la trayectoria financiera de Figma cuenta una historia convincente. La compañía se acerca a los 1,000 millones de dólares en ingresos en los últimos doce meses y los analistas proyectan un avance a casi 1,3 mil millones en 2026, seguido de más de 1,5 mil millones en 2027. Esto representa un crecimiento de aproximadamente el 50% en ingresos en un período de dos años.
Quizás lo más impresionante es la tasa de retención de ingresos de Figma del 131%, demostrando que los clientes existentes aumentan consistentemente su gasto con el tiempo. Esta métrica indica una verdadera adhesión—los usuarios no solo adoptan Figma, sino que profundizan su compromiso. Además, la compañía ya convierte más del 25% de las ventas en flujo de caja libre, demostrando rentabilidad junto con crecimiento.
La caída de las acciones ha comprimido las valoraciones de manera drástica. Con un ratio precio-ventas de 14, Figma cotiza a un múltiplo atractivo para un negocio que logra un crecimiento del 50% y genera un flujo de caja libre sustancial. Cumplir con las estimaciones de crecimiento de Wall Street en los próximos dos años, manteniendo los múltiplos de valoración actuales, probablemente ofrecería retornos que superan al índice del mercado en general.
Pero hay un potencial adicional de alza incorporado. Si—o más bien cuando—el sentimiento del mercado cambie y deje de lado el pesimismo generalizado sobre las acciones de software, los múltiplos de valoración de Figma podrían expandirse significativamente. La combinación de entrega de crecimiento y recuperación del sentimiento podría generar retornos desproporcionados desde los niveles actuales.
El verdadero riesgo de subestimar el crecimiento
El error principal que cometen muchos inversores es subestimar qué tan rápido pueden revertirse las percepciones una vez que el crecimiento se vuelve innegable. El camino a corto plazo de Figma es relativamente claro: entregar el crecimiento proyectado mientras el mercado sigue distraído por la ansiedad de la IA. Cuando esas cifras se materialicen, y la compañía siga demostrando resiliencia, la atención de los inversores probablemente cambiará.
Considera el precedente histórico: los inversores que inicialmente apostaron por Netflix o Nvidia durante períodos de escepticismo intenso—diciembre de 2004 y abril de 2005 respectivamente—habrían obtenido retornos de miles de veces si mantuvieron la convicción a través de los ciclos del mercado. El hilo común no era que estas empresas fueran perfectas; era que el mercado subestimaba sus trayectorias.
Figma quizás no entregue retornos del nivel de Netflix, pero los ingredientes para un rendimiento sobresaliente están presentes: una posición de mercado defendible, un crecimiento predecible, una mejora en la economía unitaria y—lo más importante—una valoración de mercado deprimida. El dolor de las recientes caídas ha creado una oportunidad, pero muchos inversores siguen subestimando lo que representa este momento.
Mirando hacia 2026 y más allá
A medida que 2026 se despliega, el destino del sector del software puede depender de si la narrativa de disrupción de la IA evoluciona o persiste. El propio rendimiento de Figma será un caso de prueba. Si la compañía cumple con las proyecciones de crecimiento mientras mantiene la rentabilidad, desafía la tesis bajista del mercado. Eso podría desencadenar una reevaluación más amplia de las valoraciones y el sentimiento en el sector del software.
La razón para no subestimar a Figma se basa en una lógica sencilla: la compañía tiene los fundamentos, la tasa de crecimiento y la alineación de valoración que, históricamente, preceden movimientos significativos en las acciones. Si el mercado reconoce o no esta oportunidad en 2026, aún no está claro, pero estar en el lado correcto de esta inflexión podría resultar muy gratificante para inversores pacientes.