180 mil millones de dólares en una apuesta audaz! ¿Podrá la Gran Muralla de computación de Google construir un imperio de IA?

Enero 2 de febrero, hora del Este de EE. UU., Alphabet (la empresa matriz de Google) publicó los informes de resultados del cuarto trimestre de 2025 (hasta diciembre) y del año completo, en los que indicadores financieros clave como ingresos y beneficios por acción (EPS) superaron ampliamente las expectativas de los analistas del mercado.

Pero tras estos resultados destacados, la guía de gastos de capital para 2026 que la compañía reveló hizo que Wall Street vibrara en conjunto, ya que Google prevé que los gastos de capital en 2026 alcanzarán entre 175.000 y 185.000 millones de dólares, casi el doble de lo que fue en todo 2025.

Tras la publicación del informe, las acciones de Alphabet experimentaron una oscilación de tipo montaña rusa. Después del cierre, el precio de las acciones cayó bruscamente, llegando a caer un 7.5%, evaporando aproximadamente 350.000 millones de dólares en valor de mercado en unos minutos; luego, a medida que los inversores profundizaban en la interpretación de los márgenes de beneficio del negocio de computación en la nube y en el volumen de pedidos relacionados con IA, el precio comenzó a rebotar, con un aumento superior al 4% en su pico.

En solo unos minutos, la capitalización de mercado de Alphabet osciló en unos 8 billones de dólares. Esta reacción extrema del mercado no solo confirmó el reconocimiento de los inversores a la capacidad actual de Google para generar beneficios, sino que también expuso claramente la ansiedad que existe en Wall Street respecto a la prolongada y costosa carrera tecnológica en la industria global de IA.

01 Resultados explosivos: la computación en la nube entra en una “recolección” de beneficios

Para entender por qué el precio de las acciones de Google pudo recuperarse rápidamente tras una caída, la clave está en la fuerte capacidad de monetización comercial que mostró en este trimestre, sustentada en la profunda integración de la computación en la nube y la tecnología de IA.

Desde una perspectiva global, Alphabet dio un salto cualitativo en 2025. Los ingresos totales del año alcanzaron los 402.800 millones de dólares, con un crecimiento del 18% respecto al año anterior. En términos de beneficios, el EPS del cuarto trimestre fue de 2.82 dólares, un aumento del 31% interanual.

Destaca especialmente el desempeño de Google Cloud, que se ha convertido oficialmente en el motor principal del crecimiento de beneficios de la compañía. En este trimestre, los ingresos del negocio en la nube alcanzaron los 17.700 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 48%; aún más importante, la calidad de los beneficios ha mejorado significativamente, con un margen operativo que pasó del 17.5% del mismo período del año pasado al 30.1%.

En la industria de la computación en la nube, un margen de beneficios del 30% es un umbral importante, lo que significa que Google Cloud ha dejado atrás la fase de “quemar dinero para ganar mercado”, y con el efecto de escala de los grandes modelos de IA y sus ventajas tecnológicas, ha entrado en una etapa de altos beneficios. Además, el volumen de pedidos pendientes (Backlog) de Google Cloud se duplicó respecto al año anterior, alcanzando los 240.000 millones de dólares, proporcionando una fuerte certeza de crecimiento sostenido en los ingresos futuros.

En el frente de productos, la penetración de IA está transformando datos en cifras impactantes. Actualmente, los usuarios activos mensuales (MAU) de Gemini App superan los 750 millones, y Gemini Enterprise, dirigido a empresas, ha vendido más de 8 millones de asientos de pago en solo cuatro meses desde su lanzamiento.

Fuente de la imagen: sitio web de Google

Esto también marca que este gigante tecnológico ha logrado con éxito su transición de una empresa tradicionalmente impulsada por publicidad a un proveedor de servicios de computación y IA con altas barreras tecnológicas.

Además, su posición en el ecosistema industrial también quedó plenamente confirmada en este informe financiero. Como proveedor de servicios en la nube preferido para el próximo modelo base de Apple, Google se ha convertido en el soporte tecnológico central para la transformación de IA en el ecosistema iOS.

El CEO de Alphabet y Google, Sundar Pichai, confirmó esta integración profunda en una llamada: “Estoy muy contento de anunciar que estamos colaborando con Apple como su proveedor de nube preferido, y estamos desarrollando el próximo modelo base de Apple utilizando la tecnología Gemini.”

Esta declaración implica que las funciones principales de IA en el nuevo iPhone, así como la inferencia del modelo y el soporte de computación, serán proporcionados por Google Cloud, permitiendo a Google beneficiarse directamente de la actualización del ecosistema de Apple. Este modelo de negocio basado en la autorización de modelos de IA y el alquiler de capacidad de computación, en comparación con el negocio publicitario tradicional, tiene una mayor retención de usuarios y una mayor resistencia en la industria.

Son precisamente estas expectativas de flujo de caja sólido las que, tras el pánico inicial por los gastos de capital, han permitido a los inversores volver a reconocer la posición ecológica de Google en la era de la IA.

021800 millones de dólares en gastos para fortalecer la base de computación

Otro punto a destacar en el informe es que Alphabet reveló una estimación de gastos de capital para 2026 que alcanza entre 175.000 y 185.000 millones de dólares, una inversión de gran escala que provocó una caída significativa en el precio de las acciones después del cierre.

Claramente, los inversores están algo alarmados; nadie sabe si esta inversión de miles de millones de dólares en capital tiene como objetivo construir una barrera de entrada más alta en la industria o si simplemente se convertirá en un pozo sin fondo de gastos.

Frente a las dudas colectivas de Wall Street, Pichai afirmó abiertamente en la llamada: “De hecho, el cuello de botella en la capacidad de computación es lo que más nos preocupa (keeps us up at night).”

Para él, en la cima de la ola de IA, “el riesgo de inversión insuficiente es mucho mayor que el de inversión excesiva”. Este dinero no está llenando un “agujero sin fondo”, sino respondiendo a la demanda creciente de los clientes. Reveló que, aunque Google está expandiendo rápidamente su capacidad, actualmente aún enfrenta una grave “restricción de suministro”.

Y esta evaluación es también la lógica central de la estrategia de “preparar inventario primero, luego defenderse”, que explica por qué Google está dispuesto a soportar una gran volatilidad en el precio de las acciones para lanzar un plan de gastos de capital que se duplicará.

Para entender mejor esta estrategia agresiva, vale la pena compararla con la estrategia de su competidor Microsoft. Aunque ambos están aumentando significativamente su inversión en capital, sus enfoques centrales en la distribución de capacidad de computación son muy diferentes. La ventaja competitiva de Microsoft se basa en la integración profunda de su plataforma Azure y su ecosistema de Office, y sus altos gastos de capital se destinan principalmente a apoyar la infraestructura de IA de OpenAI, enfocándose en la implementación y comercialización de aplicaciones para obtener beneficios.

En cambio, Google sigue una estrategia más extrema de “integración vertical”. Su principal respaldo es su propio chip TPU (Unidad de Procesamiento de Tensores). Esta capacidad de “fabricar sus propios chips y luchar por su cuenta” permite a Google, en su inversión de 180.000 millones de dólares, obtener en realidad un mayor retorno de inversión y poder de negociación que sus competidores que dependen en gran medida de chips externos.

Según la directora financiera Anat Ashkenazi, “en estos casi 180.000 millones de dólares de gastos, aproximadamente el 60% se destina a chips de computación y servidores centrales, y el 40% a centros de datos y otras infraestructuras de largo plazo”. Ella enfatizó que Google no está gastando a ciegas, y que la inversión ya se ha reflejado en un margen de beneficio del 30.1% en su negocio en la nube.

La lógica de Google es que, en la fase de competencia de activos intensivos en IA, quien controle la redundancia absoluta en energía y capacidad de computación tendrá el control del precio en la próxima década. Esta decisión de sacrificar la estética financiera a corto plazo para lograr una posición de monopolio a largo plazo es clave para que la valoración de Alphabet se recupere tras la caída.

03 La confianza y los desafíos de Google

Frente a las preocupaciones del mercado por los gastos de capital de miles de millones de dólares, Pichai respondió claramente en la llamada de resultados: Google está justificando esta inversión masiva mediante la transformación y la innovación en sus negocios principales con IA, y el desempeño actual de la compañía respalda esta confianza.

La revolución de la IA en el negocio principal de búsqueda de Google ha roto la predicción de que “los chatbots de IA acabarían con la búsqueda de Google”. Los datos del informe trimestral muestran que la función de búsqueda inteligente “AI Mode” no ha reducido el tráfico de la búsqueda tradicional, sino que ha mejorado la experiencia del usuario mediante interacciones más inteligentes, generando una mayor calidad en la interacción.

Los datos indican que las consultas de búsqueda en modo IA son tres veces más largas que en la búsqueda tradicional, lo que significa que el comportamiento de búsqueda de los usuarios ha evolucionado de simples palabras clave a investigaciones complejas en forma de diálogo. Este cambio en el comportamiento del usuario abre dos grandes oportunidades comerciales para Google: primero, una coincidencia más precisa de anuncios basada en las necesidades profundas del usuario, aumentando significativamente la tasa de conversión; y segundo, una mayor eficiencia en la monetización del tráfico, elevando aún más el valor comercial del negocio de búsqueda.

En este trimestre, los ingresos del negocio de búsqueda de Google crecieron un 17%, una cifra que demuestra que la tecnología de IA no está reemplazando el negocio principal de Google, sino que lo está “mejorando”, haciendo que su negocio tradicional sea más rentable.

Además, el negocio de conducción autónoma Waymo también ha llegado a un punto de inflexión en su comercialización, pasando de una inversión en I+D a una nueva fuente de crecimiento. Anteriormente, Waymo fue etiquetada como una “máquina de hacer dinero” debido a sus continuas inversiones en I+D, pero en este trimestre, los resultados presentados sorprendieron positivamente al mercado.

Actualmente, Waymo ha lanzado su sexto mercado de operación comercial en Miami, ofreciendo servicios de transporte autónomo de pago que superan las 400.000 carreras semanales, con una escala de comercialización en constante expansión.

Lo que es aún más interesante es que la tecnología de IA no solo ha impulsado el desarrollo de Waymo, sino que también ha mejorado la eficiencia operativa interna de Google. Gracias a la herramienta de IA interna llamada AI Agent, actualmente el 50% del código de Google se genera y revisa mediante IA, lo que reduce significativamente los costos de desarrollo.

Esta mejora en la eficiencia interna permite a Google mantener “gastos controlados” (expansión de Waymo y crecimiento del negocio en la nube), proporcionando más flujo de caja para soportar los gastos de capital de miles de millones de dólares.

Sin embargo, para Alphabet, el desarrollo operativo en 2026 enfrentará una importante prueba de equilibrio. Por un lado, la compañía necesita acelerar la construcción de infraestructura de capacidad de computación para atender la demanda creciente de servicios y capacidad de IA, consolidando su liderazgo en la industria; por otro lado, debe aprovechar los servicios de software de IA de alto valor, como las suscripciones a Gemini Enterprise y las participaciones en modelos base con Apple, para impulsar rápidamente los ingresos y beneficios, y cubrir los costos financieros de los gastos de capital de miles de millones.

Este informe financiero indica que Google se está transformando lentamente en un “imperio de la industria digital” dedicado a la infraestructura global de computación. Los 400.000 millones de dólares en ingresos anuales confirman la sólida capacidad de monetización de esta gigante tecnológica; y la guía de gastos de capital cercana a los 180.000 millones de dólares marca que la competencia en la industria global de IA ha entrado en una fase de activos pesados.

El principal desafío para Google en 2026 será lograr que la velocidad de crecimiento de beneficios de su negocio de IA siga el ritmo del aumento en los costos de infraestructura de computación. Esta inversión de miles de millones en capacidad de computación no solo determinará la posición futura de Google en la industria, sino que también será un indicador clave del rumbo del desarrollo de la industria global de IA.

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