La verdadera fortaleza consiste en atreverse a hacer que los demás se sientan incómodos. El respeto de los adultos no se basa en la tolerancia constante, sino en tener límites mutuos y no cruzar la línea. El respeto nunca se obtiene simplemente soportando en silencio, sino ganándolo a través de tu respuesta. Si te atreves a mover, los demás te respetarán; si atacas, ellos cederán; si eres implacable, los demás no se atreverán a tocar tu línea de fondo. Cuanto más claramente expreses, más fácil será que te entiendan; cuanto más te atrevas a resistir, más podrás ver la verdadera cara de este mundo.
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La verdadera fortaleza consiste en atreverse a hacer que los demás se sientan incómodos. El respeto de los adultos no se basa en la tolerancia constante, sino en tener límites mutuos y no cruzar la línea. El respeto nunca se obtiene simplemente soportando en silencio, sino ganándolo a través de tu respuesta. Si te atreves a mover, los demás te respetarán; si atacas, ellos cederán; si eres implacable, los demás no se atreverán a tocar tu línea de fondo. Cuanto más claramente expreses, más fácil será que te entiendan; cuanto más te atrevas a resistir, más podrás ver la verdadera cara de este mundo.