Las acciones humanas no son solo determinadas por la "característica" o la "personalidad", sino que son moldeadas por tres factores más profundos: primero, el poder y las ventajas amplifican y revelan las verdaderas inclinaciones de una persona; cuando las restricciones disminuyen, la forma en que trata a los vulnerables es más auténtica que su comportamiento en circunstancias favorables; segundo, el entorno y el sistema remodelan el comportamiento humano a largo plazo; en un entorno lleno de imprevisibilidad, falta de control y apoyo insuficiente, incluso las personas más moderadas pueden verse obligadas a cambiar; tercero, el estado fisiológico afecta directamente el juicio y las emociones; el hambre, el cansancio o el estrés hacen que las personas sean más conservadoras, impulsivas o indiferentes. La psicología y el estudio del comportamiento conducen a una conclusión común: entender a una persona no solo implica escuchar lo que dice o cómo se percibe a sí misma, sino también observar sus decisiones en situaciones de ventaja, el entorno en el que se encuentra y sus reacciones cuando su bienestar físico y mental se ve comprometido; y el mayor significado de esta lógica es recordarnos que primero debemos ser conscientes de nosotros mismos, y tomar la iniciativa de elegir qué tipo de entorno queremos que nos moldee.
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Las acciones humanas no son solo determinadas por la "característica" o la "personalidad", sino que son moldeadas por tres factores más profundos: primero, el poder y las ventajas amplifican y revelan las verdaderas inclinaciones de una persona; cuando las restricciones disminuyen, la forma en que trata a los vulnerables es más auténtica que su comportamiento en circunstancias favorables; segundo, el entorno y el sistema remodelan el comportamiento humano a largo plazo; en un entorno lleno de imprevisibilidad, falta de control y apoyo insuficiente, incluso las personas más moderadas pueden verse obligadas a cambiar; tercero, el estado fisiológico afecta directamente el juicio y las emociones; el hambre, el cansancio o el estrés hacen que las personas sean más conservadoras, impulsivas o indiferentes. La psicología y el estudio del comportamiento conducen a una conclusión común: entender a una persona no solo implica escuchar lo que dice o cómo se percibe a sí misma, sino también observar sus decisiones en situaciones de ventaja, el entorno en el que se encuentra y sus reacciones cuando su bienestar físico y mental se ve comprometido; y el mayor significado de esta lógica es recordarnos que primero debemos ser conscientes de nosotros mismos, y tomar la iniciativa de elegir qué tipo de entorno queremos que nos moldee.