Larry Ellison destronó a Elon Musk: del Bronx a la cima del mundo de la riqueza

El 10 de septiembre de 2025 marcó un punto de inflexión en la historia de los magnates tecnológicos. Larry Ellison, de 81 años, arrebató el título de persona más rica del mundo a Elon Musk, quien lo había mantenido durante años. En cuestión de horas, la fortuna de Ellison saltó más de 100 mil millones de dólares, alcanzando 393 mil millones, desplazando a Musk a la segunda posición con 385 mil millones de dólares. Este momento simboliza más que una simple redistribución de riqueza: representa el resurgimiento de una era empresarial y la victoria tardía de quien fue considerado rezagado en la revolución tecnológica.

Del abandono en el Bronx al motor de Silicon Valley

Larry Ellison nació en 1944 en el Bronx, Nueva York, hijo de una madre soltera de apenas 19 años que no podía mantenerlo. A los nueve meses fue entregado a una tía en Chicago para ser criado. Su infancia transcurrió en un hogar de clase trabajadora, donde su padre adoptivo era un empleado público con recursos limitados. A pesar de las dificultades económicas, Ellison logró ingresar a la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, pero tras la muerte de su madre adoptiva en segundo año, abandonó sus estudios.

Su tránsito por la educación formal continuó siendo errático. Intentó nuevamente en la Universidad de Chicago, asistiendo solo un semestre antes de dejarla nuevamente. Sin embargo, esta aparente falta de dirección escondía una búsqueda genuina. Después de abandonar la academia, Ellison deambbuló por Estados Unidos, realizando trabajos ocasionales de programación en Chicago antes de dirigirse hacia Berkeley, California, donde vio un mundo diferente: un lugar donde “la gente parecía más libre e inteligente”.

El punto de giro en su vida llegó a principios de los años 70, cuando trabajó en Ampex Corporation, una empresa de almacenamiento audiovisual y procesamiento de datos. Fue allí donde participó en un proyecto para la CIA: diseñar un sistema de base de datos capaz de gestionar datos de manera eficiente. Este proyecto, denominado “Oracle”, se convirtió en el catalizador de su futuro.

Oracle nace: cuando vio oportunidad donde otros solo veían código

En 1977, Ellison junto con Bob Miner y Ed Oates invirtieron apenas 2 mil dólares (Ellison aportó 1.200) para fundar Software Development Laboratories. Su visión fue revolucionaria pero simple: convertir la tecnología de bases de datos en un producto comercial universal. En 1986, Oracle salió a bolsa en Nasdaq, convirtiéndose rápidamente en una estrella del mercado de software empresarial.

Ellison no fue el inventor de la tecnología de bases de datos, pero fue quizás el primero en comprender verdaderamente su valor comercial. Con una personalidad combativa y competitiva, transitó por casi todos los cargos ejecutivos. Presidió la compañía de 1978 a 1996, fue presidente del directorio entre 1990 y 1992, y aunque en 2014 delegó el cargo de CEO, continuó como presidente ejecutivo y director de tecnología.

Durante más de cuatro décadas, Oracle experimentó ciclos de esplendor y turbulencia. Dominó el mercado de bases de datos, pero pareció estar rezagada durante la revolución de la computación en la nube, cuando Amazon AWS y Microsoft Azure ganaban terreno. Sin embargo, su fortaleza fundamental en infraestructura de datos y su conexión con clientes empresariales la mantuvieron como actor clave del sector.

El cambio de paradigma: cuando la IA devolvió el trono

Lo que algunos percibían como debilidad se convirtió en ventaja. El 10 de septiembre de 2025, Oracle anunció contratos por varios cientos de miles de millones de dólares, incluida una colaboración de 300 mil millones a cinco años con OpenAI. Las acciones se dispararon más del 40% en un solo día, el mayor salto desde 1992.

El mercado enfrascado en la carrera por infraestructura de IA descubrió que Oracle poseía exactamente lo que necesitaba: capacidad masiva de procesamiento de datos, centros de datos de vanguardia e infraestructura preparada para la era de la IA generativa. Mientras que en verano de 2025 la empresa despidió a varios miles de empleados del área de hardware y software tradicional, simultáneamente aumentó inversiones masivas en centros de datos e infraestructura de IA, transformándose de una “vieja empresa de software” al “caballo negro de la infraestructura de IA”.

Este giro no fue accidental. Mientras Elon Musk distribuía su atención entre Tesla, X, Neuralink y otros emprendimientos diversos, Ellison permanecía enfocado, adaptando Oracle metódicamente a las nuevas realidades del mercado. La especialización venció a la diversificación, al menos en este round.

La dinastía Ellison: tecnología, Hollywood y poder político

La riqueza de Ellison trascendió el ámbito personal hace años, expandiéndose hacia un imperio familiar. Su hijo, David Ellison, adquirió recientemente Paramount Global (empresa matriz de CBS y MTV) por 8 mil millones de dólares, de los cuales 6 mil millones provinieron de fondos familiares. Esta operación marca la entrada de la dinastía Ellison en Hollywood, creando una configuración sin precedentes: el padre controla Silicon Valley a través de Oracle, el hijo domina la industria audiovisual.

En el escenario político, Ellison también es figura recurrente. Donante consistente del Partido Republicano, en 2015 financió la campaña presidencial de Marco Rubio; en 2022 aportó 150 millones de dólares al super PAC del senador Tim Scott. En enero de 2026, apareció en la Casa Blanca junto al CEO de SoftBank, Masayoshi Son, y al CEO de OpenAI, Sam Altman, para anunciar la construcción de una red de centros de datos de IA de 500 mil millones de dólares, donde Oracle sería el núcleo tecnológico.

A los 81: el rebelde que prefiere velas, disciplina y nuevo matrimonio

Las contradicciones definen a Ellison como pocos. Posee el 98% de la isla Lanai en Hawái, múltiples mansiones en California y yates de categoría mundial, pero practica una autodisciplina casi monástica. En 1992, estuvo a punto de morir surfeando, pero la experiencia cercana a la muerte no lo detuvo; simplemente redirigió su pasión hacia la vela.

En 2013, el Oracle Team USA que financiaba protagonizó una remontada épica en la Copa América y ganó el trofeo. En 2018, fundó SailGP, una liga de catamaranes de alta velocidad que hoy atrae inversores como la actriz Anne Hathaway y el futbolista Mbappé. El tenis es otra obsesión: revitalizó el torneo Indian Wells en California, conocido como “el quinto Grand Slam”.

La autodisciplina es su secreto para mantenerse vital a los 81 años. En su juventud dedicaba varias horas diarias al ejercicio, consumía únicamente agua y té verde, y controlaba obsesivamente su dieta. Rara vez bebía bebidas azucaradas. Esta disciplina le permite lucir “veinte años más joven que sus contemporáneos”, según comentarios de asociados.

En materia personal, Ellison ha transitado por cuatro matrimonios. En 2024 se casó discretamente con Jolin Zhu, una mujer de origen chino nacida en Shenyang, graduada de la Universidad de Michigan, quien es 47 años menor que él. La noticia se reveló a través de documentos de la Universidad de Michigan que mencionaban una donación de “Larry Ellison y su esposa Jolin”. Este nuevo matrimonio reavivó el interés en su vida privada. Algunos bromean que para Ellison, tanto las olas del mar como el matrimonio representan aventuras igualmente irresistibles.

Filantropía sin compromisos: diseñando un futuro a su medida

En 2010, Ellison firmó el “Giving Pledge”, comprometiéndose a donar al menos el 95% de su fortuna. Sin embargo, a diferencia de Bill Gates o Warren Buffett, rara vez participa en iniciativas colectivas. En una entrevista con The New York Times declaró que “valora su soledad y no desea ser influenciado por ideas externas”.

En 2016 donó 200 millones de dólares a la Universidad del Sur de California para crear un centro de investigación oncológica. Recientemente, anunció que parte de su fortuna financiará el Ellison Institute of Technology, una colaboración con la Universidad de Oxford enfocada en investigación de salud, agricultura y energía limpia.

Su enfoque filantrópico es profundamente personal: no busca unirse a sus pares magnates, sino diseñar independientemente un futuro alineado con su visión. En redes sociales escribió: “Queremos desarrollar una nueva generación de medicamentos que salven vidas, construir sistemas agrícolas de bajo costo y generar energía limpia y eficiente”.

El legado: cuando el pionero rezagado se convierte en vencedor

Larry Ellison, a los 81 años, finalmente alcanzó la cúspide que otros ocuparon antes. Comenzó como huérfano abandonado en el Bronx, construyó un imperio basado en bases de datos, y cuando parecía que la tecnología lo había dejado atrás, la revolución de la IA le devolvió la gloria. Su desplazamiento de Elon Musk del primer lugar no es simplemente una cuestión de cifras; es el triunfo de la adaptación sobre la diversificación, de la especialización sobre la dispersión.

El “rebelde” de Silicon Valley jamás se rindió. Con sus matrimonios, sus velas, su disciplina inquebrantable y su visión empresarial, Ellison demostró que en una era transformada por la IA, los titanes tecnológicos antiguos aún tienen historia que escribir. El trono de la mayor fortuna del mundo probablemente volverá a cambiar de manos, pero por ahora, Ellison ha recordado al mundo que las carreras tecnológicas no siempre las ganan los más jóvenes, sino los más adaptables.

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