La advertencia cuántica de Ark: malas noticias para Rigetti y la industria

La gestión de inversiones Ark de Cathie Wood acaba de emitir un pronóstico sobrio que equivale a malas noticias para los inversores en computación cuántica, especialmente aquellos que apuestan por empresas como Rigetti Computing. El informe “Grandes Ideas” de 2026 de la firma sugiere que las computadoras cuánticas aún están a décadas de su comercialización práctica, mucho más tiempo del que esperan muchos inversores optimistas. Para una empresa que cotiza a valoraciones astronómicas, estas malas noticias podrían cambiar las expectativas.

La cruda realidad detrás del progreso técnico de Rigetti

Rigetti Computing se ha establecido como líder en la carrera cuántica gracias a logros técnicos impresionantes. La compañía posee su propia planta de fabricación, desarrolló su lenguaje de programación personalizado Quil y construyó una plataforma en la nube que ofrece capacidad de computación cuántica a clientes empresariales. A diferencia de sus competidores, Rigetti controla toda su cadena de suministro, lo que permite desplegar sistemas actualizados más rápidamente. Recientemente construyó Cepheus-1-36Q, una computadora cuántica multichip líder en la industria con una tasa de fidelidad del 99.5%, una medida de precisión operativa.

Pero aquí está la paradoja: a pesar de estos hitos tecnológicos, la realidad comercial de Rigetti sigue siendo sombría. Durante los primeros tres trimestres de 2025, la compañía generó solo 5.2 millones de dólares en ingresos, una cifra minúscula para una organización valorada en 5 mil millones de dólares. Incluso con avances planeados (sistemas de 150 qubits para finales de 2026 con 99.7% de fidelidad, seguidos por sistemas de 1,000 qubits en 2027 con 99.8% de fidelidad), la historia de ingresos sigue siendo problemática porque los sistemas cuánticos aún contienen demasiados errores para la mayoría de las aplicaciones prácticas.

Pronóstico de una década de Ark: cuándo importará la computación cuántica

Las malas noticias se profundizan al analizar el cronograma de Ark. Según la investigación de la firma, los esfuerzos cuánticos de Alphabet duplican la capacidad de qubits y reducen las tasas de error en un 40% cada cuatro años. A este ritmo, las computadoras cuánticas no lograrán suficiente potencia y precisión para comprometer RSA-2048 —el estándar de cifrado que protege la mayor parte de la infraestructura de internet— hasta 2063. Eso es dentro de cuatro décadas.

Sin embargo, Ark cree que hay un camino más rápido: si la industria puede acelerar el progreso para lograr mejoras similares cada dos años en lugar de cada cuatro, las computadoras cuánticas podrían ser útiles para aplicaciones criptográficas en 2044. Incluso en este escenario optimista, la comercialización práctica sigue estando a 18 años de distancia.

La trayectoria proyectada de Rigetti también parece impresionante: la compañía espera aumentar los qubits aproximadamente siete veces y reducir las tasas de error en alrededor del 33% solo entre 2026 y 2027. Pero esto resalta un problema crítico: tal progreso dramático se vuelve exponencialmente más difícil de mantener con el tiempo. Escalar sistemas cuánticos enfrenta restricciones físicas fundamentales que impiden a las empresas sostener curvas de mejora rápida indefinidamente.

Desajuste en la valoración: por qué las acciones de Rigetti conllevan un riesgo significativo

Las malas noticias para los inversores también afectan la valoración de las acciones de la compañía, que parece completamente desconectada de la realidad financiera. A pesar de una caída del 71% desde su pico, las acciones de Rigetti han entregado un retorno asombroso del 1,550% en tres años. Sin embargo, la empresa cotiza a una relación precio-ventas de 617, siendo una de las valoraciones más caras en tecnología. Para ponerlo en perspectiva, Nvidia, una potencia en IA que genera miles de millones en ingresos anuales, cotiza a solo 24 veces las ventas.

Esta valoración extrema asume que Rigetti eventualmente capturará un enorme valor de mercado gracias a la computación cuántica. Sin embargo, dado que Ark espera décadas antes de que los sistemas cuánticos sean comercialmente viables a gran escala, la compañía enfrenta un largo período de crecimiento mínimo en ingresos. El mercado puede estar valorando un futuro que no llegará tan pronto —o quizás nunca—.

La conclusión: separar el hype de la realidad cuántica

Las malas noticias resumidas en el informe de Ark sirven como un recordatorio para el sector de la computación cuántica. Aunque el potencial de la tecnología sigue siendo real, el cronograma para un impacto comercial significativo se extiende mucho más allá de las expectativas habituales del mercado. Rigetti representa la vanguardia en desarrollo de hardware cuántico, pero la innovación de punta por sí sola no justifica las valoraciones actuales cuando la comercialización aún está a décadas de distancia.

Para los inversores que consideran Rigetti u otras empresas similares en el ámbito cuántico, la lección es clara: evalúe si puede permitirse esperar 15-20+ años para que las promesas tecnológicas se materialicen, aceptando que los sistemas cuánticos quizás no logren el impacto transformador que algunos imaginan.

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