La visión de BlackRock bajo el liderazgo de Larry Fink: La revolución de la gestión de activos en la era de la IA

La razón detrás de que BlackRock haya alcanzado un tamaño de gestión de 12.5 billones de dólares no solo radica en su habilidad gerencial, sino también en la visión única de su fundador y presidente ejecutivo, Larry Fink. A través de un diálogo con Leon Kalvaria, presidente de Citi Global Banking, Fink compartió sus experiencias profesionales, principios de liderazgo y perspectivas sobre el futuro de la inversión.

La esencia de la gestión de riesgos aprendida a través del crecimiento y las derrotas

La filosofía de gestión de Larry Fink está arraigada en su educación familiar y sus experiencias de infancia. Sus padres, con valores socialistas, siempre enfatizaron la importancia del éxito académico y la responsabilidad personal. Desde los 10 años, trabajó en una zapatería, aprendiendo las bases de la comunicación y la construcción de relaciones con los clientes. Estas experiencias tempranas en la sociedad se convirtieron en la fuente de su liderazgo posterior.

En enero de 1976, Fink visitó por primera vez Nueva York para una entrevista en First Boston. La Wall Street de entonces era muy diferente a la actual. El capital total de los bancos de inversión era de solo 200 millones de dólares, y bancos grandes como Goldman Sachs y Lehman Brothers todavía tenían un fuerte carácter familiar.

A los 27 años, Fink se convirtió en el director gerente más joven y, a los 31, ingresó al comité ejecutivo. Para los 34, cayó en la arrogancia. Entre 1984 y 1985, su división fue la más rentable de la firma, pero en el segundo trimestre de 1986 sufrió una pérdida de 100 millones de dólares. Esta experiencia evidenció que, aunque uno sea un héroe cuando hay ganancias, la mayoría de las personas dejan de apoyarlo cuando hay pérdidas. El espíritu de equipo se desplomó por completo.

De esta derrota, Fink extrajo dos lecciones profundas. La primera, que su pensamiento no había seguido la evolución del mercado; la segunda, que en la competencia con Salomon Brothers, su ambición de ganar cuota de mercado lo cegó. Lo más importante fue darse cuenta de que operaba sin herramientas de gestión de riesgos y asumía riesgos desconocidos. Esta experiencia fallida sentó las bases para el crecimiento posterior de BlackRock.

La tecnología Aladdin y la cultura del riesgo que dan competitividad a BlackRock

Tras un período de un año y medio de reconstrucción profesional, Fink empezó a considerar un cambio hacia el mercado de gestión de activos. En ese momento, dos clientes importantes le ofrecieron apoyo financiero para sus emprendimientos, pero tras consultar con Steve Schwarzman, decidió convertirse en el cuarto socio de Blackstone. En 1988, de los ocho fundadores de BlackRock, dos eran expertos en tecnología. Invirtieron 25,000 dólares en SunSpark Workstation y comenzaron a desarrollar herramientas propias de gestión de riesgos.

Desde el primer día, la base de la compañía fue el desarrollo de estas herramientas. Como Fink mismo afirma, “lo que realmente cambió Wall Street fue la computadora”. En 1983, la introducción de computadoras en el departamento de hipotecas permitió reconstruir pools hipotecarios y calcular flujos de efectivo, iniciando así el proceso de titulización.

La consolidación de la tecnología Aladdin fue decisiva para la ventaja competitiva de BlackRock. En 1994, cuando Kidder Peabody, bajo GE, quebró, BlackRock utilizó su sistema Aladdin para gestionar la liquidación de activos problemáticos. Fink no solicitó honorarios de consultoría, sino que propuso una participación en los beneficios tras el éxito, logrando que en nueve meses la cartera de activos generara ganancias. GE pagó honorarios de consultoría sin precedentes en la historia.

Lo más importante fue que Fink decidió poner esta tecnología a disposición de todos los clientes y competidores. Esta estrategia fortaleció la confianza y transparencia de BlackRock, y posteriormente se convirtió en un pilar en la respuesta a crisis financieras.

El futuro de la inversión según Larry Fink: IA, tokenización y activos digitales

Fink señala que las grandes tendencias para reestructurar la inversión y gestión de activos son la inteligencia artificial (IA) y la tokenización de activos financieros. Plataformas digitales en Brasil como New Bank y en Alemania como Trade Republic están revolucionando la banca tradicional. La transformación impulsada por la tecnología será aún más evidente mediante la combinación de análisis de datos y IA.

En 2017, BlackRock estableció un laboratorio de IA en Stanford, contratando profesores para desarrollar algoritmos de optimización. La gestión de 12.5 billones de dólares y el procesamiento de innumerables transacciones requieren innovación tecnológica, y Fink sostiene que esto también obliga a las empresas a volver a sus raíces de responsabilidad.

Desde la adquisición de BGI en 2009, que impulsó su negocio de inversión pasiva, hasta la diversificación en mercados privados, la estrategia de BlackRock siempre ha sido “tecnología + diversificación”. La escala de iShares creció de 340 mil millones a casi 5 billones de dólares, y la inversión en infraestructura pasó de cero a 50 mil millones. Las adquisiciones de Prequin, HBS y Bio aceleraron la integración de activos públicos y privados, construyendo capacidades completas de gestión de riesgos en toda la cadena de valor.

Fink enfatiza que las grandes operadoras iniciales mantienen ventajas competitivas mayores. En un entorno donde las instituciones con capacidad para costear IA lideran, invertir en tecnología es clave para sobrevivir.

Inversión a largo plazo y responsabilidad: la filosofía en las cartas anuales a los accionistas

Desde 2012, Fink publica anualmente una carta a los accionistas, considerada la hermana de las cartas de Warren Buffett. Sin embargo, él mismo afirma que nunca pretendió declarar en ellas algo específico.

Tras la adquisición de BGI en 2009, que convirtió a BlackRock en la mayor gestora de índices del mundo, la firma asumió una gran responsabilidad en la gestión accionarial, aunque solo tenía derechos de voto y no de disposición. El núcleo de sus primeras cartas fue promover el “pensamiento a largo plazo”, centrado en las tendencias a largo plazo para los inversores.

Fink destaca que la esencia de la gestión de activos es centrarse en los resultados. BlackRock, como la tercera mayor gestora de fondos de pensiones en México, la mayor en Japón y en el Reino Unido, siempre se ha enfocado en desafíos a largo plazo. La confianza construida a lo largo de los años genera una ventaja competitiva difícil de replicar.

Cambio de percepción sobre activos digitales: Bitcoin, stablecoins y blockchain

La postura de Fink respecto a los activos digitales ha cambiado radicalmente. Antes, junto a Jamie Dimon, criticaba duramente Bitcoin, calificándolo como una moneda para lavado de dinero y robo. Sin embargo, su pensamiento se modificó tras la pandemia y las investigaciones.

Un caso que le hizo cambiar de opinión fue el uso de Bitcoin por una mujer en Afganistán, quien pagaba a trabajadoras femeninas prohibidas por los talibanes. En un entorno controlado por el sistema bancario, las criptomonedas se convirtieron en la única salida.

Gradualmente, Fink empezó a valorar la tecnología blockchain detrás de Bitcoin. La considera más que una moneda, un “activo de miedo” para gestionar riesgos sistémicos. La gente lo mantiene por preocupaciones de seguridad nacional y devaluación monetaria, usándolo como cobertura ante un futuro incierto.

También advierte que las monedas estables y la digitalización de las divisas podrían reducir el papel del dólar. Si el crecimiento económico de EE. UU. no alcanza el 3%, los déficits fiscales podrían presionar al país, y estas monedas digitales podrían amenazar la posición del dólar.

La competencia en la industria se gana día a día con capacidad real

El liderazgo de Fink se basa en desafiarse constantemente. Aprender y evolucionar cada día es imprescindible; la inacción equivale a retroceder. Dirigir grandes empresas no permite “pausas”; solo hay que darlo todo.

Incluso después de 50 años en la industria, Fink sigue buscando que cada día sea el mejor. Los líderes mundiales acuden a él por su confianza y por mantener todas las conversaciones en su oficina, priorizando relaciones de confianza. Sus opiniones siempre están fundamentadas en la historia y los hechos, aunque no siempre sean correctas, su profundidad y sentido de responsabilidad son reconocidos.

Finalmente, Fink afirma que solo mediante esfuerzo total y dedicación plena se mantiene la autoridad para dialogar y opinar en la industria. Este derecho se gana día a día con capacidad real, y nunca se da por sentado. Esa es la fuerza que ha llevado a BlackRock a la cima y a convertir a Larry Fink en una figura legendaria.

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