Hace 2 días, Trump supuestamente emitió una fuerte advertencia a Irán, diciendo que si se negaban a reabrirse el Estrecho de Ormuz dentro de 48 horas, sus plantas de energía e infraestructura energética podrían ser objetivo.



En respuesta, Irán respondió con una advertencia igualmente grave a EE.UU., cualquier ataque a su infraestructura conduciría a represalias generalizadas, incluidos ataques a instalaciones de energía e infraestructura de TI en regiones donde EE.UU. tiene bases militares en Oriente Medio.

También advirtieron que el Estrecho de Ormuz podría cerrarse por completo.

Después de que esto se hizo público, Trump parece sopesar la pérdida y las consecuencias, especialmente los riesgos que tales acciones podrían representar para EE.UU. y sus intereses económicos.

Ahora, se ha presentado esta mañana con una narrativa diferente, afirmando que EE.UU. e Irán están involucrados en discusiones buenas y productivas.

Esto hace parecer que Irán está abierto a negociaciones, aunque Irán no ha hecho tales acuerdos.

Desde esta perspectiva, parece ser un choque de egos, con EE.UU. sin querer parecer como el lado que impulsa la resolución ante el escenario global.

Al mismo tiempo, Irán parece completamente preparado para cualquier escalada.
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