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Bitcoin y los cables submarinos: investigación de Cambridge revela la verdadera resiliencia de la red
Un nuevo estudio del Cambridge Alternative Finance Center revela que la infraestructura submarina de Bitcoin es mucho más resistente de lo que parece. La investigación muestra que casi todos los cables submarinos del mundo tendrían que fallar simultáneamente para afectar significativamente la red, aunque la vulnerabilidad real de Bitcoin puede surgir a través de ataques dirigidos.
Los investigadores analizaron 11 años de datos de redes peer-to-peer y 68 incidentes reales de fallos en cables submarinos, evaluando la resistencia de la cadena de bloques de Bitcoin a interrupciones físicas en la infraestructura. La conclusión principal es que para que la red sufra una interrupción importante, entre el 72 % y el 92 % de los cables submarinos internacionales tendrían que fallar al mismo tiempo.
¿Qué amenaza representan realmente los fallos aleatorios en los cables submarinos?
En 1,000 simulaciones de Monte Carlo, se encontró que los fallos aleatorios en cables submarinos casi no afectan a la red de Bitcoin. Más del 87 % de los 68 incidentes reales analizados tuvieron un impacto en los nodos inferior al 5 %.
Incluso el mayor incidente, ocurrido en marzo de 2024 frente a Costa de Marfil, que dañó entre 7 y 8 cables simultáneamente, afectó solo un 0,03 % de los nodos de Bitcoin en todo el mundo. Curiosamente, se encontró una correlación de -0,02 entre los fallos en cables submarinos y el precio de Bitcoin, lo que indica que las interrupciones en la infraestructura prácticamente no influyen en los movimientos del mercado.
Ataques dirigidos: un escenario de amenaza muy diferente
El hallazgo más destacado del estudio es la enorme diferencia entre fallos aleatorios y ataques dirigidos. Para que los fallos aleatorios tengan efecto, se requiere una interrupción del 72-92 %, pero atacar cables submarinos clave, que conectan continentes y tienen la mayor conectividad, puede reducir ese umbral al solo 20 %.
Aún más sorprendente es el escenario para los proveedores de hosting. Solo atacar cinco principales — Hetzner, OVH, Comcast, Amazon y Google Cloud — sería suficiente para lograr el mismo impacto, solo desactivando el 5 % de su capacidad de enrutamiento. Esto revela dos modelos de amenaza completamente diferentes para Bitcoin: uno, los fallos aleatorios provocados por eventos naturales, a los que la red puede resistir fácilmente; y otro, ataques estatales o coordinados contra la infraestructura, que representan un riesgo mucho mayor.
¿Cómo ha cambiado la resistencia de la infraestructura submarina de Bitcoin con el tiempo?
El estudio muestra que la resistencia física de la red no sigue un patrón predecible. Entre 2014 y 2017, Bitcoin vivió su período más resistente, con una alta diversidad geográfica y un umbral de fallo crítico entre 0,90 y 0,92.
De 2018 a 2021, la situación cambió rápidamente. Aunque la red creció, su concentración geográfica aumentó, reduciendo drásticamente su resistencia. En 2021, durante el auge minero en Asia Oriental, el umbral cayó a un mínimo de 0,72. Sin embargo, tras la prohibición minera en China en 2021, la resistencia se recuperó parcialmente en 2022, alcanzando 0,88, y en 2025 se mantiene en torno a 0,78.
Uso de TOR: un beneficio inesperado para la infraestructura submarina y la privacidad
El hallazgo más interesante es cómo el aumento en el uso de TOR (The Onion Router) ha reducido la vulnerabilidad física de Bitcoin. La expectativa era que los nodos TOR, al ser anónimos en su ubicación, hicieran a la red más vulnerable. Sin embargo, los investigadores de Cambridge desarrollaron un modelo de cuatro capas que mostró lo contrario.
Para 2025, el 64 % de los nodos de Bitcoin utilizan TOR. Se observó que la infraestructura de relés de TOR está concentrada en países europeos como Alemania, Francia y Países Bajos, con conexiones submarinas y terrestres extensas. La interrupción de estas conexiones sería muy difícil. Como resultado, TOR contribuye en un 0,02 a 0,10 a la resistencia ante fallos críticos, mejorando significativamente la robustez de la red.
Los investigadores denominaron este fenómeno “autoorganización adaptativa”. Tras eventos de censura como el apagón de internet en Irán en 2019, el golpe militar en Myanmar en 2021 y la prohibición minera en China, la comunidad de Bitcoin ha migrado naturalmente hacia una infraestructura resistente a la censura sin coordinación centralizada. Esta migración, por azar, también dificulta la vulnerabilidad física de la red.
El estrecho de Ormuz y las amenazas a la infraestructura submarina ya no son solo teóricas
La actual tensión en el estrecho de Ormuz y los conflictos regionales que amenazan con dañar la infraestructura en Oriente Medio hacen que la posibilidad de fallos en cables submarinos deje de ser solo una hipótesis. La investigación de Cambridge indica que, salvo ataques deliberados a cables críticos o proveedores de hosting, Bitcoin probablemente no sufrirá interrupciones significativas.
No obstante, también evidencia que la intervención estatal puede ser mucho más eficiente de lo que se pensaba para paralizar la red. Aunque los desastres aleatorios casi no afectan a Bitcoin, un ataque dirigido puede ser mucho menos dañino de lo que parece.
¿Cómo reaccionó el mercado ante la vulnerabilidad de la infraestructura submarina de Bitcoin?
Tras el anuncio del presidente de EE. UU., Donald Trump, de suspender por cinco días las operaciones relacionadas con Irán, Bitcoin experimentó una fuerte recuperación. Actualmente, BTC cotiza en torno a $70,63K, con un aumento del 3,91 % en 24 horas. Otras criptomonedas como Ether, Solana y Dogecoin subieron aproximadamente un 5 %, y las acciones de empresas mineras relacionadas también mostraron tendencias alcistas similares.
Los analistas señalan que el próximo movimiento de Bitcoin dependerá de si los precios del petróleo y el comercio en el estrecho de Ormuz se estabilizan. Si las tensiones disminuyen, el mercado podría volver a probar niveles entre $74,000 y $76,000. Si la situación empeora, los precios podrían retroceder a mediados de los $60,000.
En conclusión, el estudio de Cambridge demuestra que la resistencia física de Bitcoin ante la infraestructura submarina es mucho mayor de lo que parece, aunque los ataques dirigidos representan un riesgo serio. La amenaza futura probablemente provenga más de intervenciones geopolíticas que de eventos naturales.