He estado viendo cómo se prolonga demasiado el enfrentamiento en Washington sobre la regulación de activos digitales, y honestamente es frustrante porque la solución está justo allí y nadie quiere tomarla.



Así que esto es lo que realmente está sucediendo. Los bancos y las plataformas de criptomonedas están atrapados en este debate sobre rendimientos y recompensas en torno a las stablecoins. Los bancos dicen que las empresas de criptomonedas que ofrecen recompensas en stablecoins parecen demasiado a las cuentas de ahorro bancarias y podrían siphonar depósitos. Las empresas de criptomonedas contraatacan que simplemente están haciendo lo que la ley ya permite bajo la Ley GENIUS que Trump firmó el año pasado. Y aunque ambas partes hacen ruido sobre el riesgo sistémico, el problema real es mucho más simple: es solo una cuestión de diseño sobre cómo funcionan los pagos.

Lo que la gente pasa por alto es que ya existe un compromiso. Aquí está la jugada: el Congreso permite explícitamente que los bancos regulados federalmente—incluidos los bancos comunitarios—ofrezcan rendimientos en stablecoins de pago. Los bancos obtienen una nueva fuente de ingresos y un ángulo para captar clientes en el espacio de activos digitales. Las plataformas de criptomonedas mantienen las estructuras de incentivos que sus usuarios esperan. Todos ganan.

Sigo escuchando que las stablecoins son una amenaza existencial para la banca comunitaria. Pero los datos no respaldan eso. Análisis recientes muestran que no hay una correlación significativa entre la adopción de stablecoins y la salida de depósitos real. Resulta que la gente usa stablecoins para transacciones, no para ahorrar. Eso en realidad abre una puerta para que los bancos comunitarios modernicen su infraestructura de pagos y compitan mejor.

Desde mi perspectiva, la verdadera pregunta que el Congreso debe hacerse no es si debe escoger un lado en esta pelea entre bancos y criptomonedas. Es si Estados Unidos quiere liderar la próxima generación de infraestructura financiera o ceder ese terreno a otros países. La claridad regulatoria sobre la estructura del mercado de activos digitales no es un tema niche de criptomonedas—es fundamental para cómo funciona la finanza en el siglo XXI.

El Senado tiene las herramientas para avanzar en esto. La Casa Blanca ya está mostrando liderazgo. Lo que falta es la voluntad política para aceptar el compromiso que realmente está sobre la mesa. No actuar en este momento sería una elección, no una limitación.
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