He notado que muchos principiantes en criptomonedas preguntan sobre el martingala. Todos piensan que es una especie de poción mágica que los librará de pérdidas. En realidad, es simplemente una estrategia de promediación que proviene de los casinos y se ha adaptado al trading. Y sí, funciona, pero no de la manera que parece a simple vista.



La lógica es sencilla: haces una operación, no va en la dirección esperada, abres una nueva orden, pero ya con una cantidad mayor. El precio sigue bajando, vuelves a aumentar. La idea es que cuando el precio finalmente se recupere, cerrarás todas las órdenes con ganancia. En los casinos esto se ve así: apuestas un dólar en negro, pierdes, apuestas dos dólares, pierdes, apuestas cuatro, ganas, y ya recuperaste todas las pérdidas y obtienes una ganancia adicional. El martingala en el trading funciona bajo el mismo principio, pero con órdenes en lugar de apuestas.

En la práctica, se ve así. Compraste una moneda por un dólar con diez dólares. El precio cayó a 95 centavos. Abres una orden nueva por 12 dólares (aumentando un 20 por ciento). El precio bajó aún más, a 90 centavos. Abres otra por 14.4 dólares. Cada vez, la cantidad aumenta, lo que hace que el precio medio de compra sea más bajo. Incluso una pequeña recuperación hacia arriba permite cerrar todo con ganancia.

Pero aquí está el problema. Si no tienes suficiente dinero para el siguiente doble, todas tus pérdidas permanecen. He visto a personas arruinar todo su depósito porque el mercado simplemente cayó sin retrocesos, y ellos seguían promediando. Psicológicamente también es muy pesado. Constantemente aumentas las apuestas, las manos tiemblan, pierdes el sueño.

Tomaré un ejemplo real. Depósito de cien dólares, orden inicial de diez dólares, martingala del 20 por ciento. Después de cinco promedios, ya habrás gastado 74.42 dólares. Si el precio no se vuelve en el corto plazo, puede que no te quede dinero para la siguiente orden. ¿Ves qué rápido crece esto?

Si aún quieres usar esta estrategia, esto es lo que te recomiendo. Primero, valores pequeños: aumentos del 10-20 por ciento. Así, las órdenes crecen más lentamente. En segundo lugar, calcula de antemano cuántas órdenes podrás abrir con tu depósito. En tercer lugar, no pongas todo tu capital de una vez, deja un margen. En cuarto lugar, mira la tendencia. Si el activo cae sin parar, mejor no promediar en absoluto. El martingala solo funciona en rebotes, no en una tendencia bajista.

La fórmula para calcular es sencilla: el tamaño de la siguiente orden es igual al de la orden anterior multiplicado por (1 más el porcentaje de martingala dividido entre 100). Con un ejemplo del 20 por ciento y un inicio de diez dólares, sería: primera orden diez, segunda 10 por 1.2 igual a 12, tercera 12 por 1.2 igual a 14.4, cuarta 17.28, quinta 20.74. En total, 74.42 dólares en cinco órdenes.

Con un 10 por ciento, el gasto total sería aproximadamente 61 dólares. Con un 20, ya 74. Con un 30, se necesitan 90. Con un 50, casi 131, el doble. ¿Ves la diferencia? Por eso, la elección del porcentaje es crítica.

La conclusión es: el martingala es una herramienta poderosa para promediar y obtener ganancias, pero no es magia. Mal utilizada, puedes arruinar tu depósito en unos días. A los principiantes siempre les digo: empieza con un 10-20 por ciento, calcula siempre de antemano cuánto dinero necesitarás y nunca ignores la gestión del riesgo. Opera con inteligencia, controla tus emociones y recuerda: incluso las mejores estrategias requieren disciplina.
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