A finales de enero, los mercados financieros experimentaron caídas pronunciadas debido a declaraciones de la Casa Blanca, lo que generó preocupación entre los inversores. Esto se vio reforzado tras el nombramiento de Kevin Warsh como presidente del banco central, lo que aumentó las expectativas de una subida de tasas de interés. Además, las tensiones comerciales se intensificaron con la posible imposición de aranceles a Canadá y Europa, afectando a los mercados europeos. Con la proximidad del cierre del gobierno, los inversores se dirigieron hacia el dólar como refugio seguro, mientras que los precios del oro y las acciones cayeron notablemente.