Cuando se trata de construir una fuente de ingresos estable a través de fondos de bonos, dos nombres dominan constantemente las carteras de los inversores: BND de Vanguard y AGG de iShares. Ambos son ETFs masivos y ampliamente negociados que siguen el mercado de bonos de grado de inversión de EE. UU., pero no son gemelos idénticos, y entender sus diferencias es fundamental para tomar decisiones informadas.

Estos fondos ofrecen exposición a una amplia gama de bonos, incluyendo bonos del gobierno, corporativos y otros instrumentos de deuda, con el objetivo de proporcionar ingresos estables y reducir riesgos. Sin embargo, existen diferencias clave en su composición, estructura de costos y estrategia de gestión que los hacen adecuados para diferentes perfiles de inversores.
Es importante analizar aspectos como la duración promedio, la calidad crediticia y las tasas de gastos de cada ETF antes de invertir. Además, comprender cómo se comportan en diferentes condiciones de mercado puede ayudar a optimizar la rentabilidad y gestionar mejor el riesgo.
En resumen, tanto BND como AGG son opciones excelentes para quienes buscan diversificación en su cartera de bonos, pero la elección entre uno u otro dependerá de las necesidades específicas y los objetivos financieros de cada inversor.