El mercado de criptomonedas atraviesa una ola de incertidumbre. En las últimas 24 horas, Bitcoin ha mostrado una actividad débil, fluctuando en un rango estrecho, mientras que los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años siguen atrayendo de manera constante capital de inversores. La paradoja es evidente: el instrumento conservador de los bonos en este año por encima de las criptomonedas refleja una preferencia por la seguridad en un entorno de alta volatilidad y nerviosismo en los mercados financieros. Los inversores buscan refugio en activos tradicionales, incluso cuando las criptomonedas, que suelen ser consideradas como una inversión de alto riesgo, permanecen estancadas o con movimientos mínimos. Esta situación genera un escenario complejo donde la confianza en los activos tradicionales se mantiene fuerte, mientras que el interés en las criptomonedas se mantiene en niveles bajos, a pesar de las oportunidades potenciales que ofrecen en un mercado en rápida evolución.