La reciente caída de Bitcoin a $77,480 refleja un cambio más amplio en la forma en que los futuros de criptomonedas y acciones se negocian en conjunto, impulsado por presiones macroeconómicas en lugar de catalizadores específicos del sector. La caída de la criptomoneda desde niveles cercanos a $90,000 a principios de noviembre de 2025 subraya cuán estrechamente están vinculados los movimientos del mercado, evidenciando cómo las condiciones económicas globales afectan tanto a los activos digitales como a los tradicionales. Este patrón indica que los inversores están reaccionando más a las tendencias macroeconómicas que a eventos particulares dentro del sector de las criptomonedas, lo que podría influir en la dirección futura de los mercados financieros.